Gripe Keto

Durante los últimos años diversas dietas se han puesto de moda, cada una propone métodos distintos con la promesa de contribuir satisfactoriamente a la pérdida de peso. Ahora bien, en muchos casos estas dan paso a ciertos síntomas.

La dieta keto o dieta cetogénica es un ejemplo de ello, consiste en un plan alimenticio que propone un bajo consumo de carbohidratos y gran cantidad de grasas. Muchos señalan que esta dieta ayuda a perder peso y genera beneficios para el tratamiento de distintas enfermedades, pero también genera la gripe keto.

¿Qué es la gripe keto?

La gripe keto o gripe cetogénica, es un conjunto de síntomas de malestar que se presentan durante el comienzo de la dieta keto, como resultado de la reducción de forma drástica del consumo de carbohidratos. Se denomina gripe porque los síntomas son muy parecidos a los de una gripe o infección producida por un virus.

Es decir, son los síntomas que aparecen como una respuesta del cuerpo a los efectos o cambios que produce la dieta en el organismo y en cada persona se presentan con un nivel de gravedad distinto, según sea su estado de salud y alimentación antes de iniciar la dieta.

 

¿Por qué se produce la gripe keto o cetogénica?

Los carbohidratos constituyen la fuente principal de energía para el organismo, por lo tanto, cuando se reduce su consumo afecta directamente el organismo generando un desequilibrio y esto es lo que da lugar a la gripe keto o cetogénica.

Es decir, el cuerpo comienza un estado de cetosis, como el cuerpo no cuenta con glucosa suficiente, no utiliza los carbohidratos como fuente de energía, el hígado hace uso de sus reservas para poder obtenerla, aunque igualmente no es capaz de producir glucosa para responder a las necesidades del cuerpo, así que quema las cetonas, este combustible se deriva de la grasa almacenada.

La dieta keto reactiva el proceso de quema de las grasas y como el cuerpo no tiene azúcares para dar energía se produce el malestar. De hecho, muchos comparan la gripe keto con el proceso de desintoxicación de algunas sustancias.

 

Síntomas de la gripe cetogénica     

Los síntomas de la gripe keto son realmente similares a la de una gripe vírica, aunque al igual que esta, pueden variar entre cada persona, se trata de debilidad, dolor de cabeza, náuseas, vómitos, mareos, calambres musculares, estreñimiento, mal aliento, sarpullido y picazón en el cuello, tórax, espalda y en las axilas.

También irritabilidad, incapacidad para concentrarse, problemas para conciliar el sueño y en los casos más extremos diarrea, alteraciones de las pulsaciones cardíacas y bajadas en la presión arterial. Además, estos síntomas pueden ser muy leves en algunas personas, mientras que en otras pueden presentarse con mayor intensidad.

Como resultado, la recuperación en algunas personas es rápida y en otras puede convertirse en un proceso lento que toma varias semanas, todo depende de su estado de salud y de los patrones alimenticios que tenía antes de iniciar la dieta.

 

¿Cuánto dura la gripe keto?

La gripe keto suele aparecer durante las primeras semanas de seguimiento o cumplimiento de la dieta, pero alcanza su pico durante los primeros siete días y se reducen luego de las cuatro semanas.

En cuanto a su duración, en la mayoría de personas se ve afectada por esta gripe durante una semana, aunque algunas pueden tener los síntomas varias semanas, pues sus cuerpos tienen mayores dificultades para adaptarse a la reducción de los carbohidratos y alto contenido de grasas.

¿Cómo prevenir la gripe keto?

Es muy importante tener en cuenta, comenzar la dieta keto implica un proceso de transición, es un cambio drástico para el organismo y por lo tanto, conviene poner en práctica ciertas medidas para prevenir la gripe keto, estas medidas de prevención son:

  • Reducir de forma lenta y progresiva el consumo de carbohidratos y aumentar el consumo de grasas de igual manera, es clave evitar los extremos.
  • Tomar mucha agua, la hidratación es sumamente importante.
  • Consumir verduras que aporten fibra, esto ayuda a evitar el estreñimiento.
  • Usar suplementos vitamínicos, esto ayuda a garantizar las cantidades necesarias de vitamina D, calcio, selenio y zinc en el cuerpo, pedir a un médico que los recete.
  • Alternar el consumo de distintos tipos de grasa, expertos recomiendan consumir más alimentos que ofrezcan triglicéridos de cadena larga, en lugar de triglicéridos de cadena media.
  • Consumir alimentos con gran contenido de magnesio, por ejemplo, espinacas frescas, sardinas, calabaza, semillas de sésamo, cacao en polvo, acelgas y nueces de Brasil.
  • Incluir alimentos ricos en potasio, se trata de la pechuga de pollo, lomo de cerdo, arenque, bacalao crudo, salmón, dorada, aguacate, acelgas y espinaca.
  • Consumir caldo de huesos, este se prepara con base en huesos y partes que no se consumen directamente como los tendones, piel y cartílago de animales, como pollo, cerdo, pavo, vacas y cordero, esto aporta colágeno y gelatina.
  • Durante los primeros días de la dieta, evitar hacer ejercicio físico o en su defecto, evitar los ejercicios intenso o de larga duración, ya que puede generar deshidratación o empeorar los síntomas de la gripe keto. Posteriormente, en la segunda semana mantener total hidratación durante el entrenamiento físico.
  • Descansar el tiempo necesario, las horas de sueño nocturno son claves, ya que permite controlar la hormona cortisol y esto alivia los síntomas de la gripe cetogénica.
  • Realizar actividades relajantes, esto ayuda a controlar o mantener en orden los niveles de electrolitos durante la adaptación a la dieta, por ello conviene meditar, hacer yoga o tai chi.

También, consultar con un médico o profesional de la salud antes de iniciar el plan alimenticio, lo mejor es tener la asesoría de un nutricionista que diseñe el plan de comidas según las necesidades personales.

Conclusión

En resumen, la gripe keto o gripe cetogénica consiste en un conjunto de síntomas similares a la gripe de origen vírico, los cuales se presentan como resultado de la adaptación al cuerpo ante la reducción del consumo de carbohidratos y aumento de grasas. Cada persona la experimenta de forma distinta y es posible prevenirla.

 

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